
La representación más evidente en la naturaleza de la proporción áurea sería un árbol en la que sus ramificaciones guardan dicha proporción a medida que nos acercamos a su copa. Pero las implicaciones del número áureo sin casi infinitas como veremos.
Fue Euclides el primero que se atrevió a definir este número en los términos en los que lo conocemos hoy y podríamos decir que el escultor griego Fidias fue el primer artista en utilizarlo conscientemente y en su honor al número áureo se le representa con la letra griega fi.
Quizás esa armonía de proporciones sea la que al hombre le resulta tan atractiva y la presencia áurea sea signo evidente de belleza y por eso ha sido tan utilizada por artistas de todo tipo. Incluso en la propia decoración de una casa, utilizar formas y objetos que guarden la proporción áurea otorga bienestar.
Pero vayamos a Grecia y fijémonos en el partenón que luce imponente en lo alto de la colina, seguramente habrás oído hablar de las maravillas matemáticas y geométricas que encierra su arquitectura y no son solo alabanzas patrocinadas por 'la consejería de turismo' de la capital griega sino que son estudios arquitectónicos que demuestran la perfección de su construcción en la que se consigue que cualquier observador desde cualquier punto de vista vea al conjunto paralelo, recto y armónico a pesar de que la óptica debería decir lo contrario. Y además de esas correciones ópticas, los arquitectos utilizaron la proporción áurea entre las partes, el techo y las columnas consiguiendo uno de los edficios mas geniales de la antigüedad.
De Grecia a Egipto hasta la gran pirámide de Gizeh para ver como el cuadrado de su altura es igual a la superficie de una de sus caras, dicho de otra forma, el número áureo está presente para levantar este imponente ojo hacia el cielo. Aunque deberían existir errores inevitables en una construcción de semejante tamaño, las aproximaciones son casí teológicas.
Serían interminables la infinidad de ejemplos que podríamos citar sobre este tema, la proporción entre altura y ancho de los objetos de los cuadros de Miguel Angel, Durero y Da Vinci entre otros, la relación entre machos y hembras de un panal de abejas, la distancia entre las espirales de una piña, la disposición de los pétalos en una flor, etc...
El número áureo, 1,618034, pintado con tiza en la pizarra de un instituto puede que no signifique más que un escollo más para conseguir pasar de curso pero para nosotros es el cincel con el que tallar un mundo armónico y mágico.